10 malas prácticas de marketing

10 malas prácticas de marketing

10 malas prácticas de marketing

10 malas prácticas de marketing. Nos encontramos en muchas ocasiones frente a un producto sobre el que hemos trabajado muy duro y tenemos muchas esperanzas en que este triunfe y salga adelante. Así que emprendemos una campaña de marketing. Si quieres no cometer errores graves, mejor lee los 10 errores que pueden condenar a tu producto al fracaso.

Si el producto es bueno se vende solo.

Tenemos un producto rompedor, un diseño novedoso y una funcionalidad única. Con esto, ¿quién no va a querer comprarlo?

El punto básico es realizar una comunicación apropiada del producto con el cliente, y este es el error que se cometen en la mayoría de los casos, por falta de formación, no basta con saber hacer el producto, también tienes que saber venderlo. Un caso concreto, es cuando el cliente no conoce un artículo y no sabe para qué sirve, por lo que existen muy pocas posibilidades de que lo acepte.

Mal plan de marketing.

Hay que ajustar el plan de marketing a las necesidades del negocio y  al mercado. La falta de planificación se materializa en errores importantes en el momento de tomar decisiones, como, por ejemplo, hacer un mal catálogo, que transmita la sensación contraria a la deseada o inequívoca de lo que se oferta, lo cual generara una huida estrepitosa de clientes.

Unos puntos muy sencillos, son tener muy claro a quién te diriges, qué quieres conseguir y hasta dónde quieres llegar.

Vender a un precio equivocado.

El desconocimiento de la relación calidad-precio de la competencia, y mucho más a menudo por cierto complejo de inferioridad cuando se empieza, muchos terminan poniendo un precio demasiado bajo a sus servicios.

El error más común es que para ser competitivo y atraer clientes pones un precio demasiado barato a tus productos, y creas la sensación contraria, ya que el cliente percibe que si eres barato es porque no vas a ofrecer un buen servicio, por lo que devalúas tu imagen.

Dirigirse al producto antes que el mercado.

Hay que analizar las condiciones actuales, financieras, de recursos humanos, con una situación muy concreta del mercado en ese momento… Pero no hay que olvidar que el mercado es completamente cambiante y que hay una rotación enorme de productos. Si te centra en el producto y no estás preparado para los cambios que se producen en el mercado corres el riesgo de acabar como Kodak. Una marca que aglutina el monopolio de la fotografía tradicional, y que casi se queda fuera del mercado porque no supo adaptarse.

Errores de distribución.

La mala distribución de un nuevo producto puede hacernos perder una buena oportunidad de negocio. La planificación es casi la única herramienta que tenemos para evitar que una gran superficie lance un producto similar al nuestro y nos deje fuera del mercado. Por lo que si tienes un producto rompedor, y pasas de forma rápida de 10 a 500 clientes, que no puedes atender, lo más probable es que lleguen nuevos competidores que aprovechen esa demanda que has creado tú con tu producto.

Producto inadecuado.

El riesgo de lanzar un producto inadecuado para un mercado concreto es algo que casi siempre se asume por la oportunidad que puede suponer entrar en un mercado virgen. La característica de exclusividad puede ser la clave del éxito en un producto, pero depende de al mercado al que nos dirigimos puede suponer encontrarnos con algún tipo de limitación, que tu formato de tiendas o productos no se adapte a todos los mercados. Por eso es importante aprender del error y reconocer que nuestro producto o formato no funciona en todas las ciudades.

Mal atención al cliente.

Una buena relación con los clientes suele ser la principal ventaja competitiva de las pymes. Sin embargo, en este área los pequeños empresarios pueden cometer errores por falta de recursos para invertir en un buen servicio posventa, un call center para gestionar las quejas… Este error ha sido clave sobre todo en la caída de muchos comercios electrónicos.

Por ejemplo, si tienes un negocio de venta por teléfono, la clave es el buen servicio al cliente. No puedes fallar en eso porque este tipo de empresas funcionan mucho por el boca-oreja. Por lo que, si dejas a un cliente insatisfecho no vuelve a llamar. La buena comunicación con el cliente se hace clave.

Centrarse en un cliente estrella.

La dependencia de dos grandes clientes, que aportan más del 30% de la facturación, este problema es con el que conviven muchas pymes. Para no multiplicar ese riesgo, te puedes poner un límite de crecimiento del negocio, recurrir al outsourcing en temas en los que no seas especialista, como por ejemplo, en las estructuras, para permitir seguir dando un buen servicio sin arriesgar tanto.

Problemas con proveedores.

Que una buena relación con los proveedores es imprescindible para la estabilidad de un nuevo negocio es algo que se aprende a los dos días, también se aprende que un muchas ocasiones estos proveedores no te van a tratar demasiado bien cuando estás empezando, ya que las perspectivas de compra por tu parte son casi nulas.

Público equivocado.

Enfocar mal el público-cliente al que intentas seducir con tu negocio es un error de los que han hecho tambalearse incluso a negocios con inversiones millonarias detrás. Un error muy común cuando no se hace, o se hace mal el estudio de mercado.

Tienes una idea buena pero te equivocas al enfocar al público al que debe dirigirse.

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