Due Diligence en rondas de inversión

Due Diligence en rondas de inversión

Due Diligence en rondas de inversión

Nos encontramos muchas veces frente al momento de que hemos de convencer a los inversores para que financien nuestro negocio, pero ¿sabemos hacerlo correctamente?

La Due Diligence es un informe basado en los flujos de caja para el análisis de los estados financieros que se centra en los factores críticos que afectan las metas históricos de una empresa de sus resultados y flujo de caja operacionales, como asimismo de la meta de generar flujos de caja sustentables y recurrentes en el tiempo.

Encontrar estos documentos en el ámbito de las startups era poco habitual, ya que las inversiones son, en muchos casos, tempranas y la compañía carece de un histórico relevante o porque las cantidades de inversión no lo requerían. Sin embargo, el aumento de las sumas que empiezan a pagarse por el éxito de algunas startups, exigen cada vez más el sometimiento de la compañía a una revisión formal previa de sus principales áreas empresariales.

Es por esto, que la Due Diligence equivaldría, a la realización de una auditoría formal de la empresa cuando ésta va a someterse bien a un proceso de compra, bien a la entrada de nuevos inversores. En estos casos el objetivo es clarificar la situación de la empresa y limpiar las dudas e identificar posibles riesgos ocultos en las cuatro áreas principales de la empresa: financiera, laboral, contable y fiscal dando a conocer el estado real de la cosa vendida.

En esta  revisión se han de verificar todos los aspectos internos de la compañía: estar al corriente de las obligaciones fiscales, relaciones laborales de los trabajadores, revisión de contratos con terceros, titularidad de marcas y patentes, aspectos de LOPD, cartera de clientes, etc. Es importante revisar previamente la documentación y tener todo al día dado que podría motivar que se renegocie el precio de compra o se soliciten garantías adicionales. Es decir, que conviene tomarse este trabajo en serio para no facilitar lo que podría convertirse en una herramienta de renegociación a la baja.

El encargado de la realización del proceso, suele ser alguna asesoría especializada o un despacho de abogados. El corte de esta operación, en un principio, debería repercutir sobre la parte interesada en adquirir o invertir. Sin embargo, no siempre ocurre así, siendo muchas veces la startup la que asume el pago de los 3.000-4.000 euros que implica la Due Diligence, cifra que aumenta a la par que lo hace la complejidad y consolidación de la empresa.

Es por ello, que si la startup asume el pago de la Due Diligence, aunque esa operación no llegue a buen puerto, ya la tiene realizada para operaciones similares posteriores. Si este fuera el caso, sería recomendable que previamente, se firmase un acuerdo de intenciones que, aunque no es vinculante, sí pone de manifiesto cierto grado de interés por ambas partes de que la operación llegue a buen puerto.

También el tiempo requerido para hacer una Due Diligence varía según el tamaño y estructura de la compañía. La media para una startup es entre 2-3 semanas pudiendo extenderse a meses cuando el histórico ya es considerable. En startups en fase seed la práctica habitual es hacer mini Due Diligence en cuestión de horas.

Due Diligence en rondas de inversión

Due Diligence en rondas de inversión.

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