Malas ideas, el caballo negro del emprendimiento

Malas ideas, el caballo negro del emprendimiento

Malas ideas, el caballo negro del emprendimiento

Malas ideas, el caballo negro del emprendimiento. En el mundo del emprendimiento nos encontramos con ideas de negocio que sin duda no van a dejar indiferente a nadie, para bien o para mal.

Este “caballo negro” es la denominación con la que se refieren en el mundo anglosajón a ese caballo que compite en las carreras pero por el que nadie apostaría, la idea mala sería el equivalente. Es decir, proponer una idea, en principio absurda o mala, para provocar una reacción, argumentada o también absurda, del resto de los integrantes del equipo.

Esta técnica, puede trasladarse a actuaciones de brainstorming para la búsqueda de nuevas soluciones o desbloqueo mental. Una mala idea tiene un poder detonante del que caben esperarse dos tipos de respuesta: una hiperbólica, del tipo y yo más, y otra razonada. Así, a una propuesta de, por ejemplo, celebrar una vender hielos en Ártico, podría contestarse con un “no, mejor en Siberia” o con un “pero cómo vas a vender hielos en el Ártico”. En ambos casos, la mala idea desencadena una reflexión que genera otra idea, por tonta que parezca.

El ambiente de discusión ha de ser distendido y sin coacciones que puedan reprimir la espontaneidad de los participantes. En algunos casos, hay que permitir que fluyan respuestas sin límite alguno y que podrían ser perjudiciales para la empresa, inmorales o peligrosas para los clientes. De lo que se trata es de romper el hielo y de liberar la mente.

El experimento ayuda a desvelar prejuicios implícitos y patrones de comportamiento. Un ejemplo lo vemos reflejado por Refiere Ángel Gavín en su blog, donde pidieron a los participantes “que propusieran y describieran en un papel una idea mala. Después cada participante pasó esa idea mala a otro asistente, y se pidió a todos que analizaran las condiciones bajo las cuales esas ideas malas podrían ser buenas. Los resultados, cuenta Portigal, fueron espectaculares. Que la idea sea buena o mala depende de los prejuicios, las hipótesis que asumamos por buenas. La misma idea, analizada bajo el prisma de una situación nueva, puede ayudar a proporcionar soluciones en situaciones quizá no comunes, pero sí que merezcan la pena. Sobre todo para quienes las sufren”.

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