No cobrar el sueldo

No cobrar el sueldo

No cobrar el sueldo

No cobrar el sueldo es un punto tan negativo para nuestros empleados que de nada sirve que hagamos campañas de publicidad enormes por TV, radio, prensa si dicho problema no queda resuelto para nuestro trabajador. Y es que aunque le estemos pagando altas sumas en incentivos que despiertan interés en nuestros empleados, como por ejemplo, aumentar las ventas o hacerles disponer de un coche de empresa, de nada sirve todo ello si no les estamos pagando el salario.

¿Qué consecuencias podemos acarrear?

Pues ante esto, el ordenamiento jurídico establece que si un empleado no percibe su salario nos puede denunciar, y así lo demuestra el Estatuto de los Trabajadores: “El trabajador podrá solicitar la extinción del contrato por falta de pago o retrasos continuados en el abono del salario pactado.” Una faena si realmente estamos contentos con dicho empleado o es una fuente de ingresos para nuestro negocio.

Es cierto que es una situación en la que rara vez nos veremos comprometidos y en la que si llega a suceder, deberemos ir a juicio y finalmente pagaremos lo que nos correspondía como empresarios -además de las tasas judiciales-. Aun así, es también difícil que nuestro empleado renuncie pues tal como está el mercado laboral, es muy probable que aguante tal situación hasta que poco a poco esta situación financiera global comience a despegar.

¿Pero entonces, nos conviene?

Pues éticamente obviamente no, es más seguramente si tu siembras impagos entre tus empleados, no te extrañe que comiences a recoger impagos entre tus clientes y finalmente se convierta todo en un caos mayor donde la única solución será cerrar el negocio e ir a juicio.

Además no te irá muy bien como marca si realizas estas “triquinielas” entre tus empleados pues como bien decíamos al principio del artículo, seguramente tendrás una publicidad tan negativa que contrarreste y supere a tus campañas de marketing sean cuales sean los medios usados, incluso usando a las mejores agencias de marketing.

¿Qué haré?

Pues comienza a organizarte y dejando a un lado el orgullo, pide disculpas. Segundo deja las excusas que no tienes suficiente capital para soportar todo, y comienza a resolver los problemas financieros. A veces la solución es tan sencilla que nos parece ridícula.

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