¿No quieres montar tu propia empresa?

¿No quieres montar tu propia empresa?

¿No quieres montar tu propia empresa?

¿Oye y porqué no montas tu propia empresa? Parece una pregunta que solemos hacer en un ambiente coloquial con nuestros amigos. Pero desde luego es una cuestión que en otros países se toma como una seña de identidad, el emprendedor.

Ser emprendedor, tener una startup con unos cuantos empleados y con una oficina pequeña tiene sus consecuencias positivas. Si bien es cierto que la competencia directa con grandes empresas con unos clientes ya establecidos puede resultar complicada, cabe destacar que tener un control de tu negocio puede tener, y tiene de hecho consecuencias muy positivas.

Es por esto que vamos a destacar las principales ventajas de ser emprendedor y tener tu propia empresa:

Apertura a la innovación

La probabilidad del fracaso está ahí, está claro, pero sin duda el dinamismo y la capacidad de innovación de estas empresas es superior a las grandes empresas. Las startups pueden innovar más fácilmente que los grandes corporaciones.
Las startups saben que únicamente innovando podrán triunfar (debido a que difícilmente podrán competir por precios), y por ello intentan convertirla en su modelo de negocio.

Eficacia en la toma de  decisiones

En una startup comúnmente trabajan pocas personas, por lo que resulta mucho más fácil tomar decisiones que vayan a afectar el rumbo del negocio o que permitan adaptarse a los vaivenes del mercado.

Mejor gestión de personal

La gestión interna del equipo de trabajo desde luego en las startups resulta mucho más dinámica, esta área es mucho más fácil de manejar en una startup que en un entorno corporativo.

La gestión de cara al entorno directivo resulta que el equipo facilita las relaciones y la motivación del personal, ya que éste se siente más conectado con la misión de la startup. Además, en un grupo pequeño el éxito es colectivo, por lo que cada miembro es esencial.

Crecimiento acelerado

Una startup supone que el ascenso puede ser muy rápido y escalable. Este tipo de empresas, se construyen sobre una ideología de convertirse en empresas globales, por lo que sus productos o servicios se pueden adaptar fácilmente a las necesidades de nuevos mercados.

Interacción activa con el consumidor

El trato directo con el cliente supone que los consumidores “lo que quieren”, interactuar con ellos te permite obtener retroalimentaciones valiosas para la mejora de tus productos. Aprovecha la oportunidad de hacer marketing uno a uno y de convertirte en el mejor vendedor de tu marca.

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