Tijeretazo en las ‘startups’

Tijeretazo en las ‘startups’

Tijeretazo en las ‘startups’

Tijeretazo en las ‘startups’. Apenas cinco días. Ese es el plazo que ha pasado tras las elecciones hasta observar uno de los primeros recortes económicos que afectan a uno de los tipos de empresas que más se está luchando por promocionar en los últimos años.

Nos referimos a las ‘startups’ o empresas de base tecnológica, que, de golpe y porrazo, se han encontrado con un significativo tijeretazo en las líneas de préstamos participativos habilitadas por la Empresa Nacional de Innovación S.A. (Enisa), que depende del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

Se trata de un recorte que, sin resultar vital para el ciudadano medio, sí toca de cerca a cierta parte del tejido empresarial español: las empresas radicadas en el ámbito tecnológico, para las que, en las etapas iniciales, los préstamos participativos de Enisa suelen resultar bastante útiles si no pueden acceder a financiación privada.

De 20,4 millones de euros… a 1,7 millones

El tijeretazo no es pequeño Y es que de los 20,4 millones de euros el presupuesto final se ha quedado en apenas 1,7 millones de euros para 2016. En total, un recorte del 91% sobre el presupuesto original.

Los 20,4 millones de euros con los que originalmente contaba esta división se enmarcaban dentro de todas las líneas de financiación a pymes y emprendedores de Enisa para 2016, que ascendían a 98,3 millones de euros. La línea EBT ha sido, de lejos, la más perjudicada de la lista de opciones entre la concesión de préstamos participativos.

Sin duda el recorte de este año representa una tendencia nunca vista hasta ahora.

Dicho recorte se confirmó el pasado viernes cuando el Consejo de Ministros aprobó “fijar en 1,7 millones de euros el importe máximo que estará disponible para Enisa para desarrollar la línea EBT, lo cual supone minorar en 18,6 millones de euros la cuantía prevista al inicio, 20,4 millones de euros”.

El tijeretazo en las líneas de préstamos participativos ha pillado al sector de las ‘startups’ en pleno debate sobre la conveniencia o no de este tipo de líneas de financiación.

Según el último estudio de Ascri, los organismo públicos de financiación (entre los que se encuentra Enisa) conformaron el 9% de los agentes inversores en España en 2015. Además, estuvieron presentes en el 56% de las operaciones y representaron el 18% de la inversión total.

Para Soro, España debe fomentar “la inversión en fases iniciales. Es cuando las empresas tienen más riesgo y dificultad para conseguir dinero, y es cuando menos hay (tanto público como privado). Ahí creo que el sector público debería incidir más, ya que en la actualidad sólo el 1% de toda la inversión va a esa fase de la empresa”, escribía recientemente en un artículo.

Soro opina que los palos no (sólo) deben ir dirigidos a los estamentos públicos: “Si se invierte tan poco en I+D+i en España, ¿es culpa del sector público? La respuesta es no. Mientras que en España el sector público representa un 41% de esa inversión, en países como Finlandia es un 26%,en  Suecia un 28% o en Reino Unido un 29%. Es decir, que es el sector privado el que debe apostar más en esta materia, si queremos que España sea un país competitivo a medio y largo plazo, y para ello el incentivo desde el sector público es necesario para no quedarnos en la edad de piedra respecto a los países vecinos”.

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